Las leguminosas presentan una gran variedad de
hábitos de crecimiento, pudiendo ser desde
árboles,
arbustos o
hierbas, hasta
enredaderas herbáceas o
lianas. Las hierbas, a su vez, pueden ser anuales, bienales o perennes, sin agregaciones de hojas basales o terminales. Son plantas erguidas,
epífitas o enredaderas. En este último caso se sostienen mediante los tallos que se retuercen sobre el soporte o bien por medio de
zarcillos foliares o caulinares. Pueden ser
heliofíticas,
mesofíticas o
xerofíticas.
[1] [3]
Las
hojas son casi siempre alternas y con
estípulas, persistentes o caedizas, generalmente compuestas, pinnadas o bipinnadas, digitadas o trifoliadas, a veces aparentemente simple —es decir, unifoliadas o ausentes y, en ese caso, los tallos se hallan transformados en
filodios— o pinnadas y con
zarcillos en el ápice. A menudo las hojas se hallan reducidas o son precozmente caducas o nulas en las especies áfilas o subáfilas. El
pecíolo, y muchas veces los
peciolulos, tienen la base engrosada, "ganglionar", que permite movimientos —las denominadas posiciones de "sueño" y de "vigilia"—. Es frecuente la presencia de
espinas por transformación del
raquis de las hojas, de las estípulas o del
tallo.
[1] [12] [3]
Las
raíces presentan un predominio del sistema primario, es decir, de aquél que proviene de la radícula del embrión.Su sistema radical es normalmente pivotante. Las raíces de las leguminosas son a menudo profundas y casi siempre presentan nódulos simbióticos poblados de
bacterias del género
Rhizobium que asimilan el
nitrógeno atmosférico.
[12]
Las
flores pueden ser desde pequeñas o grandes,
actinomorfas —en el caso de las mimosóideas— a leves o profundamente
cigomorfas —como ocurre en las papilionóideas y en la mayor parte de las cesalpinióideas—. Las irregularidades en la
simetría floral en estos casos involucran al
perianto y al
androceo. El
receptáculo de la flor desarrolla un «ginóforo» —frecuentemente fusionado al
hipanto en las cesalpinióideas— con forma de cúpula. El hipanto puede estar presente o ausente, en este último caso está reemplazado por el tubo del cáliz, como es el caso en la mayoría de las fabóideas. El perianto tiene casi siempre un
cáliz y una
corola diferenciadas. No obstante, la corola puede estar ausente, en cuyo caso el perianto se dice «sepalino» (similar a
sépalos), como ocurre en decenas de géneros de cesalpinióideas y algunas especies de las tribus
Swartzieae y
Amorpheae. El cáliz presenta cinco
sépalos —raramente tres o seis— dispuestos en un sólo ciclo, los cuales pueden estar total o parcialmente unidos entre sí. El cáliz, además, puede ser o no persistente, raramente es acrescente (es decir que continúa en el fruto), imbricado o valvado. La corola está compuesta por cinco
pétalos libres —comúnmente menos de cinco o ausentes en Swartzieae, Amorphieae y en las cesalpinióideas, o tres a cuatro en las mimosóideas— o parcialmente unidos, y presenta, en general, una morfología característica. Así, la corola papilionácea o amariposada está integrada por un pétalo superior muy desarrollado, conocido como «estandarte» o «vexilo», dos pétalos laterales o «alas» y dos piezas inferiores a menudo conniventes que constituyen una estructura simpétala denominada «carena» o «quilla». Esta arquitectura es muy similar a la de las flores de las cesalpinóideas pero, a diferencia de lo que ocurre en éstas, con
prefloración vexilar o descendente, es decir, con el estandarte recubriendo el resto de las piezas corolinas dentro del botón floral.
[1] El
gineceo es de
ovario súpero, con un solo
carpelo, con desarrollo muy variable y tendencia a la reducción en el número de
óvulos.
[12] [3] [4]
Inflorescencia[editar]
Las flores son solitarias o pueden disponerse en diversos tipos de
inflorescencias:
racimos terminales o axilares, a veces se modifican hasta parecer cabezuelas y, en otras ocasiones,
umbelas.
[12] [3]
El
fruto de las leguminosas, técnicamente denominado
legumbre, deriva de un ovario compuesto por un solo carpelo el cual —en la madurez— se abre longitudinalmente en dos valvas, lo que indica que su dehiscencia ocurre por la nervadura media y por la unión carpelar. No obstante, existe una inmensa variedad de formas y tamaños de frutos en la familia. De hecho, hay especies con frutos con tendencia a la indehiscencia —es decir que no se abren en la madurez— y en ocasiones el cáliz se transforma en una estructura de dispersión. Uno de los frutos más notables de la familia tal vez sea el del
maní (género
Arachis) ya que las flores, tras la polinización, se hunden en el suelo y el fruto (una legumbre indehiscente) se desarrolla subterráneamente. No obstante, las legumbres más grandes las produce una
liana tropical perteneciente al género
Entada. Las legumbres más largas de la especie centroamericana
Entada gigas (llamada "escalera de mono" en su tierra natal) llegan a medir hasta 1,5 m de longitud. Otras especies han desarrollado curiosos mecanismos de
dispersión. Así, la especie sudamericana
Tipuana tipu ha modificado parte de la
pared del fruto para convertirla en un ala, la cual le permite trasladarse con el viento rotando como las aspas de un
helicóptero. Ese tipo de fruto se denomina
sámara.
[1] [3] [12] [13]
Anatomía de una semilla de judía (
Phaseolus).
Semillas desde solo una hasta numerosas, con o sin
estrofíolo, con o sin
arilo y con o sin
endospermo.
[14] En este último caso, acumulan en los
cotiledones sobre todo
almidón y
proteínas, a veces
aceites, o aceites y proteínas. Lo más característico es que dichos cotiledones son generalmente grandes y son ricos en reservas, a menudo oleaginosas (como por ejemplo en la
soja o el
cacahuate que son materias primas para la obtención de aceites alimentarios).
[12] [3]
La presencia o ausencia en el tegumento de una fina marca en forma de anillo o de herradura en medio de cada lado, la
“línea fisural” o pleurograma y que rodea la
areola lateral de la semilla puede ser una característica importante, en particular para la identificación de los géneros dentro de la familia.
Fisiología y bioquímica[editar]
Las leguminosas raramente son cianogénicas y, en ese caso, los compuestos cianogénicos derivan de la
tirosina, la
fenilalanina o de la
leucina. Comúnmente presentan
alcaloides. Las
protoantocianidinas pueden estar presentes y, en ese caso, son la
cianidina, la
delfinidina o ambas a la vez.
Frecuentemente presentan
flavonoides tales como
kaempferol,
quercitina y
miricetina. El
ácido elágico se halla consistentemente ausente en todos los géneros y especies analizadas de las tres subfamilias. Los azúcares se transportan dentro de la planta en forma de
sacarosa. La
fisiología C3 se ha demostrado e informado en una gran cantidad de géneros de las tres subfamilias.
[1
FLORES DE SUB FAMILIAS
A-MIMOSOIDEAE
B CAESALPINOIDEA
C FABOIDEAE